Rusia introduce restricciones temporales sobre la importación de productos cárnicos elaborados por una serie de empresas de ocho países: Alemania, Dinamarca, España, Francia e Italia, a partir de hoy, y Argentina, Australia y Brasil, desde el 21 de julio.
La agencia rusa para el control veterinario y fitosanitario, Rosselkhoznadzor, justificó dicha medida por la presencia de “substancias prohibidas y nocivas” en los productos procedentes de estas empresas.
Rosselkhoznadzor anunció asimismo el recrudecimiento del control sobre los productos de varias empresas avícolas de EEUU, en los cuales “se detectaron sales de metales pesados”.
